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Principios necesarios

La técnica de la resolución de conflictos comienza con la reflexión sobre el conflicto.  En primer lugar, la persona mediadora tendrá que hacer que ambas partes den respuesta a las siguientes cuestiones: ¿Por qué nos estamos enfadando?, ¿qué molestia tengo?, ¿cómo hemos reaccionado ante la situación?

En segundo lugar, no puede pasar inadvertida la idea de que el ser humano, por supervivencia tiende a realizar el comportamiento “reptiliano”, ataca o huye, dependiendo del momento.

En esta situación, la educación juega un papel primordial. Se utiliza como herramienta de control o autocontrol, según se mire.

Principios fundamentales que forman la resolución de conflictos:

Tranquilidad

Se utiliza para apaciguar a ambas partes, generando una comunicación que permita obtener confianza, analizar y buscar la solución al problema. Así se reducen tensiones y se garantiza la calma en el contexto. Es importante destacar que, si ambas partes no están tranquilas y disponibles para realizar la resolución de conflictos, no se puede continuar con el proceso.

Empatizar

Se pregunta a los afectados por las emociones que han surgido en el conflicto y que los ha llevado al enfrentamiento. Es necesario que expresen lo que sienten y cómo está viviendo el momento.

Las dos partes deben adquirir empatía y aceptar el acuerdo establecido, asumiendo sus errores.

Soluciones colaborativas

Se deberá analizar el punto inicial y central del conflicto, aproximar al pensamiento común que tienen ambas partes. Así se pretende que ambas partes vean que tienen en común y facilitar la solución.

Compensación

Cuando las partes asumen su error, se debe compensar los daños causados en la otra persona mientras se ha desarrollado el conflicto. Cuando una de las dos partes se opone a este paso, el mediador deberá dar la solución.